Era el sexto de ocho hermanos, y cuando estaba por nacer Dios le habló a su mamá y le dijo que ese niño sería un predicador. Billie K. Bamberg estaba destinado por la presciencia de Dios para predicar las Buenas Nuevas de Jesucristo. Sin embargo, a los 12 años, cuando tuvo la oportunidad de elegir a Jesús, optó por el delito, la violencia y la drogadicción.
Luego de mas de 20 años de crímenes, mientras cumplía una sentencia de cadena perpetua en una prisión en Carolina del Sur, encontró a Dios y su Gracia Salvadora que lo llenaron con el precioso Espíritu Santo.
El 4 de Enero de 1991, luego de 15 años de encarcelamiento, las puertas de la prisión fueron abiertas como parte del milagro de Dios y él fue libre para cumplir con su destino.
Después de leer este testimonio que nos muestra el poder real y tangible del Señor, será imposible volver a mirar a nuestros hijos sin bendecirles, indicarles cual es la voluntad de Dios para sus vidas y orar por ellos incansable y constantemente.
Billy K. Bamberg relata el amor incondicional de Dios y la prueba de fe y constancia de su madre esperando la promesa que Dios le había dado sobre su hijo.
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